domingo, 6 de marzo de 2011

EMDR: Desensibilización y Reprocesamiento a través de Movimientos Oculares


Las siglas EMDR significan en inglés Eye Movement Desensitization and Reprocessing

¿Qué entendemos por trauma?
Trauma del griego τραμα, significa herida.
            Podríamos definir el trauma como la respuesta a un suceso negativo intenso, no esperable, y no controlable y que pone en peligro la integridad física o psicológica del individuo que es incapaz de afrontarlo y tiene como consecuencia respuestas de terror y de indefensión (Echeburúa, 2004). El suceso traumático al ser de gran intensidad y al carecer la persona de las respuestas adecuadas para afrontarlo explicarían el impacto psicológico. La agresión sexual tanto en la vida adulta como en la infancia, los ataques terroristas, las relaciones de pareja violentas, el fallecimiento violento o inesperado de una persona significativa, las catástrofes naturales, los accidentes, entre otros, son ejemplos de sucesos traumáticos.
            El suceso traumático quiebra la seguridad de la persona tanto en sí misma como en los demás. Se produce así, una pérdida de la confianza básica, una pérdida de la integridad del propio yo. 
            En la persona traumatizada el suceso traumático se almacena en la memoria y al recordar el episodio varios años después, las imágenes no han cambiado, ni tampoco las sensaciones físicas, las emociones y las creencias derivadas del incidente, es como si quedasen congeladas en nuestra memoria. En condiciones normales, nuestros recuerdos se modifican con el paso del tiempo a lo largo de las diferentes etapas de nuestra vida para concordarlos con nuestro sistema de creencias.
¿Qué ocurre a nivel psicológico en el trauma?
            En situaciones traumáticas es frecuente que la persona presente numerosas creencias negativas en torno a esta experiencia, tales como culpabilidad, responsabilidad con respecto a la posibilidad de control y a la imposibilidad de defenderse. 

            En una situación normal, las creencias negativas son comparadas con las creencias posibles de las que todos disponemos dando una solución adaptativa más adecuada a la realidad, y todo esto es posible gracias al sistema natural adaptativo de procesamiento de la realidad.
            Cuando un trauma da lugar a un cuadro clínico como el trastorno de estrés postraumático, parecería que este sistema de procesamiento de la información sería inactivado por el trauma de tal forma que la información percibida en el incidente quedaría congelada sin poder ser comparada con las otras creencias de las que disponemos. De este modo, las imágenes, las emociones, las sensaciones y las creencias que se originan en ese momento perdurarán sin cambios a lo largo de la vida de la persona. Cuando recordamos episodios de nuestra vida no traumáticos estos recuerdos van cambiando en función de los años que van pasando, vamos reescribiendo nuestra propia historia de forma inconsciente.
¿Cómo actúa EMDR?

            A través de la estimulación sensorial bilateral (movimientos oculares; tapping o sonidos alternados), el EMDR estimula el sistema de procesamiento adaptativo de la información permitiendo la comparación rápida de las creencias negativas producto del trauma con las creencias positivas que casi todos poseemos consiguiendo resolver de forma realista y adaptativa del episodio traumático. Se integra así la experiencia convirtiéndose en un recuerdo sin carga negativa que permitirá a la persona avanzar y resolver el problema. 

            Parece ser que gracias a la estimulación bilateral se facilitaría el intercambio de información entre los dos hemisferios cerebrales a gran velocidad de manera que los recuerdos, creencias y emociones negativas que se almacenan en nuestro hemisferio derecho se intercambian con las creencias positivas y los recursos que se almacenan en el hemisferio izquierdo de tal forma que, al final, se consigue una interpretación más realista y equilibrada del tema.
            Al producirse una desensibilización, esto es, una disminución significativa de la intensidad de las emociones y de las sensaciones corporales asociadas, además del reprocesamiento de la información, como los cambios en las creencias y en las conductas, se va consiguiendo un cambio en la identidad del individuo, produciéndose un incremento de la autoestima y de la sensación de dominio frente a la vida.
            Esta técnica aporta algo muy interesante y es la rapidez con la que se llegan a conseguir cambios significativos a problemas que desde la psicoterapia tardábamos años en conseguirlo. Con EMDR los tiempos se reducen drásticamente. Al ubicar el pasado donde le corresponde liberamos el presente y podemos avanzar y afrontar el futuro. Estamos hablando de pocos meses y a veces de pocas sesiones,
            EMDR estimula nuestra capacidad de autocuración, como cuando al sufrir una herida física nuestro organismo pone en marcha a los glóbulos blancos que arrastrarán las células muertas y atacarán a las posibles bacterias que puedan colarse por la herida, y así poder iniciar la fase de restauración, del mismo modo nuestras heridas emocionales también pueden cicatrizarse gracias a esta técnica.

¿Qué ocurre a nivel cerebral en el trauma?

            Cuando una persona sufre un trauma, a nivel cerebral se producen unas anomalías a nivel de estructuras cerebrales tales como la amígdala, el hipocampo y de la lateralización hemisférica. Numerosos estudios, como los llevados a cabo por el Dr. van der Kolk (1996) muestran como “cuando las personas que habían sufrido un trauma eran expuestas a la narración de sus experiencias traumáticas, se observaba un incremento de la actividad cerebral en el hemisferio derecho, y en partes del sistema límbico conectado a la amígdala. La mayor actividad se registraba en la misma amígdala, el córtex insular, el córtex órbito-frontal posterior, el cíngulo anterior y el córtex temporal anterior. La actividad de estas estructuras se acompañaba de un aumento de la actividad del córtex visual derecho, lo que reflejaba la reexperiemtnación visual de sus traumas, de acuerdo con la descripción de los pacientes”.




            Otra observación importante es que el área de Broca, nuestro centro del lenguaje que traduce nuestras experiencias personales al lenguaje comunicativo, reducía su actividad o permanecía inactiva durante el proceso de recuerdo del trauma. Así, de poco serviría hablar y hablar sobre el trauma para conseguir su elaboración total, ya que fisiológicamente no es posible.
            En los casos de trauma también se ha encontrado una marcada lateralización de la actividad del hemisferio derecho, el cual está involucrado en la evaluación del significado emocional de la información que recibimos. Se sabe en la actualidad que cuando recordamos una experiencia traumática este hemisferio se activa de forma predominante. Así, el hemisferio derecho estaría especializado en la percepción y expresión de las emociones, y especialmente en las negativas, mientras que el hemisferio izquierdo jugaría un papel importante en el análisis cognitivo y la producción del lenguaje.

¿Quién se puede beneficiar del EMDR?

La amplia experiencia llevada a cabo con EMDR muestra que una amplia variedad de problemas pueden ser abordados con esta técnica, además del trauma. Desde aquellas personas que han sufrido experiencias traumáticas o experiencias dolorosas en el pasado hasta personas que hayan vivido situaciones traumáticas aparentemente de menor magnitud. Las consecuencias del trauma dependerán de la persona, del entorno afectivo y de la historia personal, así, problemas como el duelo no resuelto, las fobias, la baja autoestima, el déficit en habilidades sociales, miedo a hablar en público, la depresión, trastornos de ansiedad, el dolor crónico, trastornos disociativos, trastorno en el apego, responden muy bien al tratamiento con EMDR.
Además de los adultos, los niños también se benefician de esta técnica, en casos de abuso, tratamiento de estrés postraumático, trastorno de ansiedad de separación, trastorno de déficit de atención con o sin impulsividad, fobias, duelo inconcluso, enuresis y encopresis y trastorno en el apego.

¿Cuánto tiempo dura el Tratamiento EMDR?

            El tipo de problema, las circunstancias vitales, y la cantidad del tiempo pasado con el trauma previo, determinarán cuántas sesiones EMDR son necesarias. Un tratamiento típico dura 10 sesiones, a razón de una por semana. El método EMDR puede utilizarse dentro de una terapia "verbal" estándar, como una terapia complementaria con un terapeuta por separado, o como un tratamiento en sí mismo.

Bibliografía
Shapiro, F; Silk, M (2008). EMDR. Una terapia revolucionaria para superar la ansiedad, el estrés y los traumas. Barcelona. Ed. Kairós.
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