El martes día 30 de noviembre tendrá lugar una charla sobre la Conducta Suicida en el l’Associació de familiars i amics. Turó, en Vilafranca del Penedés a las 18h. La charla la hemos titulado: “El Suicidio: una realidad silenciada”.
El título pretende reflejar la dualidad que plantea la cuestión del suicidio. Por un lado es una realidad que en cifras nos estalla en la cara a través de los titulares de los mass media: “Cada día se produce una media de 9 suicidios diarios en España”, siendo ya la primera causa de muerte superando las víctimas por accidente de tráfico. Otro titular, “según la OMS se suicidan en el mundo cada día 2.700 personas, mientras 54.000 lo intentan”. Son datos oficiales registrados, hemos de tener en cuenta que probablemente el registro de muertes por suicidio sea bastante mayor ya que resulta difícil contabilizar como tales algunos accidentes de tráfico, muertes por sobredosis, etc. Por otro lado, si las cifras que se nos ofrecen son tan elevadas, cómo y porqué la cuestión del suicidio no se aborda de una manera más abierta, informándonos de las investigaciones que se llevan a cabo sobre el tema o de los programas de intervención que se desarrollan para prevenir el fenómeno. Una de las razones es que el suicidio es una conducta multifactorial y multidisciplinar en la que todos estamos involucrados. Nos enfrenta al fracaso de nuestra sociedad, del sistema asistencial tanto médico como social, nos da vergüenza porque siempre pensamos que podríamos haber hecho algo más para poder evitarlo. El sentimiento de culpa e impotencia nos invade a profesionales, familiares o amigos. ¿Cómo podríamos haber evitado esta muerte? es la pregunta que nos taladra el cerebro, y la siguiente, ¿lo habríamos podido evitar realmente?. Es difícil responder a estas preguntas, lo que sabemos es que siempre se puede hacer más. Por eso se llevan a cabo las investigaciones sobre el tema y se desarrollan programas de prevención e intervención sobre esta cuestión. En cualquier caso, el suicidio es la expresión de la muerte voluntaria, sin embargo, no es una decisión totalmente libre, sino que está mediatizada por las creencias religiosas, la educación y la moralidad social como afirmaba Durkheim. Y también por condiciones mórbidas; sabemos que aproximadamente el 90% de las personas que se suicidan presentan algún trastorno mental.
El suicidio a lo largo de la historia ha sido prohibido, condenado, en ocasiones enaltecido, en otras despenalizado para luego silenciarlo acto seguido. En la actualidad nos movemos en la confusión, entre los estudios científicos y los lastres religiosos. El suicidio se considera irracional y racional, un acto de libertad y un acto de locura, un tabú, un acto humano silenciado que provoca rechazo por razones éticas, morales, religiosas o políticas.
No podemos afirmar que la conducta suicida es un hecho patológico, sino que es un hecho en el que la personalidad del individuo se proyecta, sus condiciones biológicas, genéticas y sociales, su estado emocional, su historia presente y pasada, sus deseos y sus frustraciones, sus recursos y la carencia de éstos, todo esto y mucho más conduce inexorablemente a determinadas personas a considerar el acabar con su vida como la mejor opción. En estos casos hay un fallo en la resiliencia, de la capacidad de verse proyectado en el futuro a pesar de las dificultades del presente. El suicida no ve su futuro, se siente atrapado en un presente oscuro, agobiante, desesperanzador e interminable.
Nuestro desafío es conocer y aprender más sobre este fenómeno y procurar que el número de personas que deciden dar fin a sus vidas sea cada vez menor. Porque “El suicidio es una solución eterna para lo que a menudo no es más que un problema puntual”.


el suicidio es un estado mental de las personas causado por problemas no superados. y No hay profesionales con capacidad para ayudar con estos problemas porque en sus manos está las vidas de estas personas
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