Apenas en unas horas finalizará 2010 e iniciaremos un nuevo año. Estos últimos días suelen ser de reflexión. Es en estas fechas cuando valoramos cómo nos ha ido el año que se acaba, qué cosas nos han pasado, tanto buenas como malas. Como cada año, le pedimos al nuevo año que no se repita lo malo y, en cambio, seamos más felices que en el anterior.
Personalmente siempre había reflexionado que las cosas habían pasado porque tenían que pasar. Pero no es así. Este año me he dado cuenta de cuánto ponemos de nuestra parte para que la vida nos vaya de una manera o de otra. Sí, es cierto, hay cosas de nuestro destino que no podemos controlar, pero en muchas otras depende mucho de nuestras decisiones, de qué queremos para nuestra vida.
Este año que ya acaba ha sido un año de decisiones importantes, no ha sido fácil. Decidir no es fácil porque supone dejar algo para elegir otra cosa. En muchas ocasiones se necesita de valor, pero es necesario; no se puede tener todo en la vida. Si pretendemos tenerlo todo, acabaremos sin nada. La vida nos obliga a elegir, nos hace decidir el camino que queremos coger. En un cruce no podemos ir a la izquierda y a la derecha al mismo tiempo, aunque lo deseemos a veces todo, no es posible. Tenemos la libertad, que no es otra cosa que la posibilidad de elegir y debemos ejercerla. Hay personas que se quedan bloqueadas en las múltiples encrucijadas que nos plantea la vida. Si nos quedamos parados bloqueamos nuestro crecimiento; debemos elegir el camino que creemos en ese momento que puede ser el mejor para nosotros. Este proceso conlleva más cosas que un simple giro de volante, nuestra elección conllevará inevitablemente pérdidas, pero también ganancias. Si aprendemos de cada giro que le damos a nuestra vida; si giramos, si cambiamos, nos pondremos a prueba, aprenderemos que tenemos recursos, que podemos enfrentarnos a situaciones y que podemos salir reforzados de todo ello.
Siguiendo con el símil automovilístico, nos encontramos en ocasiones en una rotonda sin decidirnos qué salida tomar. Si no nos sentimos bien, quizá sea porque tenemos que decidir dar un giro y optar por un camino, aunque no tenemos la certeza de que nos vaya a llevar a buen puerto.
Nosotras hemos dado un giro en el 2010, nos hemos atrevido (aunque ha sido francamente difícil) a elegir otro camino. El nuevo camino es duro, hay baches y piedras, pero una vez escogido, se abre una nueva ruta a explorar. Como dice el viejo tango: con la esperanza delante y los recuerdos detrás…
Cuando no estamos bien, debemos buscar otro camino… Tu corazón es libre, ten valor para seguirle.
Os deseamos que en 2011 tengáis la ilusión, la energía y el valor para elegir el camino que os aporte crecimiento y felicidad.
¡¡Feliz 2011!!












